DOUBLE EXPOSURE RM VOL 2

Este relato no me pareció para nada extraño, ya que es un típico rasgo del individualismo en el que estamos inmersos. Pero los ciudadanos de Histerea lo llevaron a otro nivel. En cuanto a la moda y al diseño, solo tenemos piezas de autor - continuaron- únicas y artesanales, el concepto “fast fashion” ni si quiera existe en nuestro vocabulario, comentan. Lo mismo pasa con la gastronomía o la decoración de interiores, solo los mejores y más detallistas encuentran un mercado allí. Los histereos son los consumidores más exigentes del Universo.

 

Cuantos más detalles brindaban de su ciudad natal, más se parecía a un sueño para mi. Imaginaba un lugar tan ecléctico como divertido, nadie se preocupaba por lo que hacía el otro y todos estaban concentrados en sacar lo mejor de si mismos. El camino primero era conocerse, descubrirse y después explotarse, sacar ese talento escondido, para volverlo objeto de deseo social. Si los niveles de exigencia eran altos, aún más interesante para mi, ya que esto me garantizaba que allí solo encontraría lo mejor.

Mientras que a mi me brillaban los ojos con sus cuentos, los de ellas se iban tornando cada vez más sombríos. Había algo en este paraíso de diseño que resultaba muy perturbador.

Cuando Vicky arrojó la primera lágrima mi emoción se pinchó al instante. Recordar su casa les generaba mucho dolor. Con la voz entrecortada me quiso explicar el porqué de su pesar: “En un lugar tan singular, no hay espacio para dobles.”, Me dijo.

 

Haber nacido gemelas nos volvió ordinarias en Histerea, todo lo que hacíamos era desaprobado, porque inconscientemente hacíamos cosas muy parecidas. Siempre nos gustó vestirnos igual, comer las mismas cosas y hasta hacer dibujos muy parecidos. Desde muy pequeñas en el colegio nos presionaban para diferenciarnos una de la otra, pero eso nunca lo quisimos. Nos sentimos cómodas siendo dos, nos gusta la compañía y el soporte que nos brinda el tándem.

Pero nacimos en el lugar equivocado, siguió Patty,  en una sociedad que persigue tanto lo especial que desprecia lo ordinario. Ignoran abiertamente la naturaleza humana creyendo que cada uno es una especie en si misma. Y lo peor, no es solamente esta creencia, sino que lo que más nos ha lastimado es la falta de libertad y tolerancia. Esa cosa de la pluralidad que acepta al otro como es y lo deja ser, que no le esta solicitando de forma constante una determinada forma de actuar.

 

Un buen día, después de volver llorando de cada fiesta, cada clase y cada reunión familiar,  nos dijimos a nosotras mismas: tenemos que movernos. No somos un árbol para quedarnos plantados en donde no nos sentimos cómodas, algo tiene que cambiar.

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